Castillo de Atienza

Castillo de Atienza

El castillo de Atienza se levanta altivo sobre un impresionante peñón rocoso de 130 metros de largo por 30 de ancho y una altura de 12 metros que le convirtieron en un lugar inexpugnable. A lo largo de su ladera se expande su caserío y desde lo alto se contempla todo el valle y las majestuosas montañas del Sistema Central.

Antiguamente la muralla del castillo ocupaba toda la plataforma superior de este peñón, pero hoy en día apenas si quedan unos pocos restos como únicos testimonios de lo que fue. A su derruido recinto murado se accede por una puerta con arco de medio punto situada en su extremo norte, franqueada por un torreón cuadrado. En su patio interior se aprecian dos aljibes excavados en la roca. Y en su extremo meridional se levanta su espléndida torre del homenaje, imagen viva y perenne de todos aquellos que se acercan hasta Atienza.

El castillo estuvo protegido por una muralla, una especie de barbacana, situada sobre otra plataforma peñascosa de menor altura. Conquistada para Castilla por Alfonso VI, en el siglo XI, su nieto, Alfonso VII, se encargaría, muy posiblemente de reparar sus maltrechas murallas. De sus antiguas puertas conocemos las denominadas como Puerta de Armas o de la villa, la puerta Arco de la Guerra, la Puerta de la Nevera (hoy desaparecidas) y la Puerta de San Juan o de Arrebatacas, que da acceso a la plaza del Trigo.

Los atencinos y, en concreto, sus recueros han pasado a la historia por un singular suceso ocurrido en 1163, domingo de Pascua de Pentecostés. Ese día, encontrándose dentro de la villa el rey, Alfonso VIII, todavía un niño, y estando sitiada esta por los seguidores de su tío Fernando de León, los arrieros de la villa, ante la gravedad de la situación, ya que dentro estaba el joven rey, decidieron sacarlo de esta ocultándolo entre sus recuas. Cosa que consiguieron, no sin ciertos problemas. Con motivo de aquella hazaña y en agradecimiento, el rey Alfonso VIII instituyó la “Cofradía de recueros y mercaderes” dotándola de unas ordenanzas a finales del siglo XII o principios del XIII, hoy conocida como Cofradía de la Santísima Trinidad y más familiarmente como La Caballada.

Bibliografía:

LAYNA SERRANO, Francisco. Castillos de Guadalajara, 1962.

VEGA García de la, Jesús. La Cofradía de la Santísima Trinidad y la Caballada de Atienza (Guadalajara), 2001.

GISMERA VELASCO, Tomás.

http://tgismeravelasco.blogspot.com.es/2014/05/atienza-los-origenes-del-castillo-la.html

UBICACIÓN

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